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CLUB DE POETAS

MÉTRICA Capítulo V

Estrofas de ocho versos

Octava real: Consta de seis endecasílabos en rima alterna, y otros dos que forman un pareado al final: ( A B A B A B C C )

A No las damas, Amor, no gentilezas
B de caballeros canto enamorados,
A ni las muestras, regalos y ternezas
B de amorosos afectos y cuidados,
A mas el valor, los hechos, las proezas
B de aquellos españoles esforzados
C que a la cerviz de Arauco no domada,
C pusieron duro yugo por la espada.

Octava italiana. Está formada por ocho versos de arte mayor. Se caracteriza fundamentalmente por tener rima aguda (asonante) en los versos cuarto y octavo. Los restantes versos admiten varias combinaciones, aunque lo más frecuente es que vayan sueltos
Primero y quinto y rimen consonante 2-3 y 6-7 ( - A A B’ – C C B’):

- Y en furioso, veloz remolino,
A y en aérea fantástica danza,
A que la mente del hombre no alcanza
B’ en su rápido curso a seguir,
- los espectros su ronda empezaron,
C cual, en círculos raudos, el viento,
C remolinos de polvo violento
B y hojas secas, agita sin fin.

Octavilla: Es una octava italiana de arte menor (- a a b’ – c c b’):

- Veinte presas
a hemos hecho
a a despecho
b’ del inglés
- y han rendido
c sus pendones
c cien naciones
b’ a mis pies.

Estrofas de diez versos

Décima o espinela: Recibe este último nombre porque el poeta Vicente Espinel pasa por ser quien fijó su estructura. Consta de diez versos octosílabos en rima consonante, con esta ordenación: ( a b b a a c c d d c)

a He aquí helados, cristalinos,
b sobre el virginal regazo,
b muertos ya para el abrazo
a aquellos miembros divinos.
a Huyeron los asesinos.
c Qué soledad sin colores.
c Oh, Madre mía, no llores.
d ¡Como lloraba María!
c La llaman desde aquel día
c la Virgen de los Dolores.

Estrofas de un número indeterminado de versos

Zéjel: Estrofa especialmente apta para el canto, inventada por el poeta hispanomusulmán Mucáddamben Muafa (siglo X). Se difundió pronto por toda España, en la que recibió diversos nombres y dio lugar al villancico,
En su forma más primitiva, el zéjel constaba de una breve introducción (estribillo), un terceto monorrimo de arte menor (mudanza) y de un cuarto verso (de vuelta), que rimaba con el estribillo, la mudanza y el verso de vuelta eran cantados por el solista; el coro, al oír el verso de vuelta, intervenía entonando el estribillo (entero o en parte):

Allá se me ponga el sol
do tengo el amor. – ( estribillo)

Allá se me pusiese
do mis amores viese, -- (mudanza)
antes que me muriese

con este dolor. – ( verso devuelta)

Allá se me ponga el sol
do tengo el amor. – ( estribillo)

Villancico: Resultó de la transformación del zéjel. Sus rasgos esenciales son: villancico inicial que, repetido total o parcialmente tras la mudanza, forma el estribillo; mudanza que es de ordinario una redondilla; y dos o más versos de enlace, uno de los cuales rima con la mudanza, y otro sirve de vuelta al estribillo:

Mañanicas floridas
del frío invierno, -- (villancico)

recordad a mi Niño
Que duerme al hielo. – (estribillo)

Mañanicas dichosas del frío de diciembre,
aunque el cielo os siembre
de flores y rosas, --(mudanza)

pues sois rigurosas
y Dios es tierno... –(versos de enlace)

recordad a mi Niño
que duerme al hielo. – (estribillo)

El villancico sirvió frecuentemente para tratar temas navideños. Hoy llamamos villancico a cualquier canción de navidad, aunque no se ajuste a dicha forma estrófica.

Romance: Consiste en una serie indeterminada de versos octosílabos, con rima asonante en los pares y sin rima en los impares: ( - a – a – a – a ...)

- Abenámar Abenámar,
a moro de la morería,
- el día que tú naciste
a grandes señales había.
- Estaba la mar en calma,
a la luna estaba crecida;
- moro que en tal signo nace
a no debe decir mentira

El romance puede estar formado también por versos heptasílabos, en cuyo caso recibe entonces el nombre de endecha:

- Una humilde corona
a dulce Enrique Menéndez,
- de eternas siemprevivas
a quisiera entretejerte,
- que sobre tu sepulcro
a dobladas balanceen
- sus espigados tallos
a al soplo del nordeste.

Otra variedad es el romancillo, o romance de versos hexasílabos:

- La más bella niña
a de nuestro lugar,
- hoy viuda y sola
a y ayer por casar
- viendo que sus ojos
a a la guerra van
- a su madre dice,
a que escucha su mal
- dejadme llorar
a orillas del mar

Por último hay romances con versos de arte mayor, que se denominan romances heroicos:

- Dio el caballero un torno a la estacada
A un airoso paseo, acreditando
- quién era más y más y haciendo pruebas
A del poder y obediencia del caballo;
- y parándose en medio, en voz sonora
A pidió con Sánchez combatir. Negado
- por los jueces le fue, por no ser Sánchez
A el que debía sostener el campo.

Silva: Es una serie ilimitada de versos heptasílabos y endecasílabo, mezclados al arbitrio del poeta, que es también quien distribuye las rimas según su deseo. Pueden quedar versos sueltos. A este aparente desorden alude su nombre (silva=selva).

a Pura, encendida rosa,
b émula de la llama
c que sale con el día
C ¿cómo naces tan llena de alegría,
D si sabes que la edad que te da el cielo
D es apenas un breve y veloz vuelo?
B Y no valdrán las puntas de tu rama
a ni tu púrpura hermosa
- a detener un punto
a la ejecución del hado presurosa.

Estancia o estanza: Combinación de versos endecasílabos y heptasílabos consonantes (alguno puede quedar libre) que realiza a su gusto el poeta. Fijada esta combinación o estanza, ésta debe repetirse a lo largo del poema, a modo de estrofa. Es pues, una silva cuya combinación se reitera.

Estrofa sin rima: La estrofa Sáfica. Recibe este nombre una combinación de versos con que se intentó aclimatar en España una estrofa usada en Grecia por la poetisa Safo (siglo VI a. C.). Consta de tres endecasílabos sáficos ( acentos en 1ª o 2ª , 4ª , 8ª y 10ª) seguidos de un pentasílabo.
En la siguiente estrofa se renuncia al ritmo que produce la rima , pero quedan los demás elementos (estrofa, metro , pausas y acentos). Obsérvese cómo la carencia de la rima no perjudica su perfecta musicalidad:

Dulce vecino de la verde selva,
huésped eterno del abril florido,
vital aliento de la madre Venus,
céfiro blando;
si de mis ansias el amor supiste
tú, que las quejas de mi amor llevaste,
oye, no temas , y a mi ninfa dile,
dile que me muero.

Filis un tiempo mi dolor sabía.
Filis un tiempo mi dolor lloraba.
Quísome un tiempo, mas agora temo,
temo sus iras.
Así los dioses con amor paterno,
así los cielos con amor benigno
nieguen al tiempo que feliz volare
nieve a la tierra.


Poemas sin estrofas ni rima

Versos blancos: A partir del siglo XVI, algunos poetas han escrito poemas extensos sin rima, ordinariamente en versos endecasílabos, sin formar estrofas. Han renunciado así a la rima y la estrofa como elementos rítmicos, conservando, en cambio, el metro, las pausas y los acentos. Los versos sin rima se denominan versos blancos.

Esta corona, adorno de mi frente,
esta sonante lira y flautas de oro
y máscaras alegres que algún día
me disteis, sacras musas , de mis manos
trémulas recibid, y el canto acabe,
que fuera osado intento repetirle.

(Enviado por Mim0)
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